Si existe un postre que me recuerde mi niñez, sin duda son las rosquillas caseras. Solamente es dar un mordisco a una de ellas y por arte de magia mis recuerdos vuelan a la infancia.
Ingredientes (2 docenas de rosquillas):
- 2 huevos.
- 8 cucharadas de azúcar.
- 4 cucharadas de aceite.
- Ralladura de limón.
- Anís al gusto.
- 1 cucharadita de levadura Royal.
- Harina (la que admita, debe quedar una masa compacta).
- Aceite para freír.
En un recipiente hondo poner todos los ingredientes menos la harina y la levadura.
Batir con unas varillas hasta obtener una crema homogénea. Añadir la levadura y la harina poco a poco. Retirar las varillas y seguir amasado con las manos hasta conseguir una masa compacta.
La textura que nos quedará en las rosquillas dependerá de la cantidad de harina que echemos, si queréis que queden crujientes ser generosos con la harina, si por lo contrario os gustan las rosquillas más "abizcochadas" no useis tanta harina. A mi personalmente me gustan más crujientes.
Dejar reposar 15 minutos.
Pasado este tiempo, formar con las manos las rosquillas y freír en abundante aceite (yo uso aceite de girasol para freír porque quedan con un aspecto dorado muy apetecible).
Truquillo: si os gustan con sabor cítrico, además de echar la ralladura de limón, podéis poner una cáscara de naranja a freír en el aceite que posteriormente freiremos las rosquillas.

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